martes, 3 de diciembre de 2019


LA RADIO: PROTAGONISTA DENTRO DE LA SOCIEDAD



Resumen:  La radio como medio se ha ido adecuando al cambio que ha ido sosteniendo el mundo debido a muchos factores; la tecnología y la globalización son algunos de ellos, que  han ocasionado que las sociedades cambien o evolucionen, de ese modo el medio radial ha ido adaptándose y generando las claves esenciales para difundir en la sociedad un vínculo y participación, de ese modo ellos podrán tener la última palabra y así  la decisión que les permita saber lo que sucede y las razones para actuar conjuntamente. Aquí la radio se involucra considerablemente.

Términos claves: Sociedad, Radio, desarrollo, tecnología, Educomunicación, participación.

Introducción

La radio es uno de los medios más influyentes por excelencia, desde su creación ha tenido un impacto considerable con las personas, a tal punto que su protagonismo se ha vuelto dinámico, transformador y progresivo. En ese sentido una de las manifestaciones que ha tenido es con la sociedad misma, quienes, a través de los actores comunicantes, han podido ejercerlo de diferentes formas en este espacio mágico, lo usan como una vía de escape al cargamontón de información que se esboza cotidianamente, también porque canalizan y absorben los contenidos adecuados, dicho sea de paso, no es similar en todos lados, pero que las radios que si pregonan el verdadero ser de su función, que es la de convertirse en un lugar de intercambio y enseñanza, han podido sacarle el mejor provecho. De esa forma la sociedad de forma democrática ha ido cambiando su manera de pensar de acuerdo a la oportunidad que les brinda el medio, por consiguiente, han ido despertando su capacidad para cuestionarse, debatir y crear un vínculo consigo mismo y la colectividad. La radio brinda esa ventana de escape a través de formatos, contenidos y facilitadores de procesos, que, mediante la aplicación de una metodología pedagógica y la cultura desde todos sus lados, influyen y se mantienen en desarrollo en la realidad.

Desarrollo de contenidos

La radio en esa aparente lucha por sobrevivir en un mundo de permanente transformación tecnológica donde no todo es real. Ha podido consolidar un lugar en la cotidianidad de las personas. Si bien la televisión y otras formas de convergencia tecnológica en la industria de los medios de comunicación pueden parecer más atractivos, ningún otro medio tiene una cobertura y alcance similar al de la radio, y ella mantiene una posición de privilegio a nivel de información y entretenimiento en el caso de Latinoamérica. El poder de la radio es tal que incluso en países industrializados como Estados Unidos, cuya población tiene mayor posibilidad de acceso a todo tipo de medio, un «talk show» radial con una audiencia relativamente pequeña puede tener un impacto significativo a nivel político y social porque la proporción de dicha audiencia que participa en los procesos democráticos es mayor que el promedio del público general.

En los países en desarrollo, la radio es el medio con mayor penetración, por encima de la televisión, con un promedio cercano a los dos billones de aparatos receptores y con una penetración, a nivel mundial, de un aparato receptor por cada tres personas. Esta realidad nos presenta a la radio como un medio con un rol altamente protagónico en naciones como la nuestra. Quizá la mayor evidencia del importante papel que juega la radio en los procesos de desarrollo social y a nivel cultural se encuentra en la utilización y/o función de este medio como una herramienta de cambio social y de fortalecimiento cultural, bien sea planeado o producto de la misma dinámica social y cultural en que se desenvuelve la radio o bien como una herramienta de participación social y cultural que les permite a los consumidores radiales ser protagonistas de  las transformaciones sociales y culturales.
Si no suena, no es radio. En este espacio, asegura la lingüista Josefina Vilar, “es habla pública, en esta caben todos los géneros de la literatura (los poéticos, los periodísticos, los académicos, etc.) así como, en principio, todos los actos del habla (preguntar, convencer, mentir, imprecar, etc.) … la sustancia expresiva en que se produce esos géneros es la que existe en los tres componentes del significante radiofónico: las lenguas habladas, la música y los efectos sonoros”.  No en vano don Miguel de Unamuno aseguraba que “el hombre es hombre por la palabra”. Así hablamos, así somos y así es el hombre de la calle y del radio, el que nos aguarda del otro lado del receptor y que espera que seamos su cómplice y su aliado, antes que su crítico o preceptor.

Otra de las cosas fundamentales que existe en la radio, es el tema de la palabra, que, tomada desde el involucramiento de los oyentes, ha conllevado un cambio repentino en la sociedad. La palabra en el medio ha llevado a creer que usada desde el término reclamo, da como resultado el sinónimo de reclamación.  Por eso es que la radio testimonia permanentemente la evolución del hombre y de su lengua, propone y cataliza, refleja y acompaña; pero no determina necesariamente, por lo menos no sola, no más que la realidad misma.  En este sentido, para la radio no hay masas uniformes sino suma de grupos y voluntades, adiciones de minorías que hacen las mayorías. La radio a través de la palabra, empleada desde el centro, posiciona en las personas el deseo de libertad de sectores grupales que padecen bajo el dominio de sus derechos y deberes, y no sólo se les priva de ello, conforme pierdan todos sentido de su contexto, sin embargo, la misma radio es utilizada, según manifiesta Julian Hale, La radio como arma política, dice que “es el único medio de comunicación masiva imposible de detener”.  Debido a la velocidad de las informaciones que se difunden y que no siempre son vitales para el pensamiento del pueblo, pero que, al procesarse en la mente del pueblo, de un grupo que sea capaz de discernir hasta su propia sombra, ocasionaría consigo una sociedad democrática.

Actualmente en el mundo contemporáneo la radio se ha visto obligada a asumir nuevos formatos de distribución, a crear nuevos y alternativos segmentos de audiencia y a relacionarse de manera distinta con su entorno social y económico. Por ejemplo, en el caso de Barranquilla, las estaciones locales han entrado a desarrollar una labor de acercamiento a la comunidad que ha permitido apaciguar algunas necesidades de tipo social y cultural a un número significativo de oyentes. Esto se materializa en casos como el apoyo a grupos folclóricos, la apertura de espacios de denuncia ciudadana sobre irregularidades en el sector público y privado (como el caso del incremento ilegal de pensiones escolares), el acceso a una mayor pluralidad religiosa, y el acercamiento a instituciones del orden civil y de justicia.

Este medio recurre a la identidad de cada sociedad para nutrirlos a través del saber que poseen como colectivo, la cultura es esencial, puesto que son las creencias y las tradiciones que los hacen diferentes, pero que difundiendo lo suyo y haciéndolo prevalecer, forjaría los lazos que los haga trabajar como un todo y no como una parte.  Los procesos de comunicación, en su versión más humana que es el diálogo, o en sus proyecciones organizativas y mediáticas, son un instrumento de apoyo a las transformaciones en las que el hombre es el centro. No hay desarrollo económico, social o político que no tenga como centro al hombre.

A raíz de la consolidación de la radio, se empezaron a aproximar a la gente por medio de su identidad como seres y como sociedad, consecuentemente se constituyeron como un elemento de unión familiar porque logró rescatar, alrededor del aparato, al grupo familiar que se encontraba disperso y le proporcionó un momento de lúdica y esparcimiento a través de sus contenidos variados. Una experiencia familiar se vivió en Perú durante los momentos más difíciles de los ataques guerrilleros a principios de los años noventa, y de nuevo la radio sirvió de apoyo a la ciudadanía peruana en medio de los constantes apagones que se registraban a diario. El temor de aquella sociedad por creer que estaban desahuciados, no fue un pretexto para que la radio dejara de brindarles ese apoyo sofisticado y productivo, la radio se fue convirtiendo en el amigo de la gente. Sin embargo, la función social y cultural de la radio no sólo emerge en momentos críticos de una sociedad, sino que está presente en toda su cotidianidad.

En el plano de la utilización de la radio como una herramienta de cambio social y fortalecimiento cultural, la literatura nos ofrece innumerables ejemplos de cómo la radio se ha convertido en el vehículo central para la diseminación de mensajes pro sociales o de mensajes que apuntan al fortalecimiento cultural. Por ejemplo, desde los años cincuenta, y con mayor fuerza en las dos últimas décadas, la radio ha sido utilizada como soporte de campañas de comunicación orientadas a la promoción de comportamientos y actitudes socialmente deseables en el campo de la salud, a estimular procesos de cambio social orientados al mejoramiento de la calidad de vida de comunidades específicas, y a dinamizar programas de desarrollo en distintos ámbitos educativos, sociales y culturales.

La radio le brinda a la gente el conocimiento necesario para que ellos se abran espacio y forjen caminos en búsqueda del bien social, por ello la emisión de ese conocimiento no se manejaba a la ligera, es todo un procedimiento, la voz aquí juega un rol determinante para involucrarse con ellos y viceversa, además que esa construcción requiere el lenguaje de los mismos. «La radio es un medio fabuloso, la radio es la extensión de la voz humana, como lo planteaba Mcluhan y de la habilidad del hombre para expresar verbalmente y compartir con los de más la rica historia oral en la que se basan las sociedades contemporáneas» (Cadavid, 1990), y como tal debe contribuir al desarrollo social convirtiendo gradualmente la información en conocimiento por medio de un lenguaje sencillo pero profundo que ayude a que las mayorías latinoamericanas, regidas por culturas orales primarias, tengan la posibilidad de acceder al conocimiento de una manera creativa, en la que se aprenda divirtiéndose. Hacer radio y transmitirlo, es hacerlo con entusiasmo y tratar de divertirte lo más que puedas, la metodología cambia, porque se adapta al ritmo de las sociedades y muchas veces lo tradicional se deja de lado, en la radio la innovación es crucial para llegar a ellos.

Si hablamos de innovación, un ejemplo claro es la “Radionovela y su impacto social. Este discurso sonoro que incita a la imaginación. En nuestro país y en la ciudad se constituyó en todo un fenómeno radiofónico «repleto de ensoñación y de imaginación desbordante en donde el receptor ciego al escucharla compensa la situación con los mil ojos de la fantasía. Las radios no ven las llevaron a los hogares narraciones de amor o de aventura que pusieron en escena una dramaturgia popular que prepararía los tiempos posteriores del melodrama televisivo» (Vásquez, 1998). Así mismo, revitaliza el sentido de la oralidad, característica esencial del lenguaje radiofónico.

En la radio, la construcción de los procesos de las audiencias, tienen que ver colindantemente con la manera en cómo se aplica y distribuye el tema de la información, a veces la sociedad es saturada porque un contenido en sí es básicamente trabajado desde el fondo mas no la forma, esto ocasiona que la sociedad empiece a recibir y procesar insignificantes saberes, la comunicación aquí se ha tergiversado, sin embargo, esa forma de comunicarse ha sufrido variaciones, de ese modo es que la Educomunicación toma vital importancia aquí, este concepto  permite, sobre todo, que los educadores comprometidos con una perspectiva constructivista de trabajo didáctico y sus aliados comunicadores, defensores de una visión democrático-participativa de los procesos comunicativos, puedan aproximarse y complementarse en la práctica profesional cotidiana.

La radio presenta amplias posibilidades para trabajar en el área educativa y enriquecer la labor pedagógica. Al imaginar la amplia gama de experiencias y actividades que se pueden desarrollar con este medio, se evidencia lo escaso que ha sido empleado en la escuela, especialmente en el nivel medio. La enseñanza y el aprendizaje se pueden potenciar sólidamente incorporando la dinámica radial en los proyectos áulicos, ajustados a una planificación inteligente y abierta. “La radio es un receptáculo dinámico de innumerables contenidos. Todo aquello que pueda comunicarse mediante sonidos es un posible mensaje radiofónico”. (Didoy Barberis, 2008).


El nacimiento de esta tendencia es básicamente adherir en la información ciertos rasgos educativos basado en una metodología dinámica, aprehensible y creativa, por ello las investigaciones indican que está emergiendo una nueva generación de educomunicadores profundamente articulada y familiarizada con los nuevos recursos de la información, inconforme con las políticas de comunicación vigentes y dispuesta a discutir las políticas que rigen el sistema de comunicación y de información del país, esta consigna a través de estos espacios es para demostrar y evidenciar a la ciudadanía como está funcionado su país, las diferentes sociedades deben saber cómo está la coyuntura de su nación y si la repercusión de su gestión ocasionaría una inestabilidad en las comunidades del país, de esa forma el trabajo como colectividad podría cooperar a la estabilidad en caso el impacto sea negativo y creciente.

Conclusiones

La radio es determinante a la hora de construir en la gente los procesos de involucramiento, se comporta según el ritmo que tenga cada sociedad, pero sobre todo predispone las herramientas necesarias para que los pueblos no se sientan solos y que, por el contrario, estén dispuestos a velar por sus necesidades y el bien colectivo.  Un sociedad se debe identificar por la manera en cómo actúan siendo un todo, dejando de lado el individualismo, a su vez  la participación de los mismos implica que el cambio dependa de cómo se sientan identificados culturalmente y cuál es el camino que desean seguir, la radio les da las oportunidades necesarias para que ellos despierten el deseo de transformar su perspectiva desde un trabajo conjunto y un sentido democrático, los distintos trabajos, contenidos, programaciones, formatos y cualquier actividad de carácter comunicativa y productiva, debe estar orientado hacia la creación de una sociedad activa y luchadora, un trabajo donde la sociedad es clave para testimoniar que en las radios se pueden hacer una infinidad de cosas en favor de las mismas.

Bibliografía

El rol social de la educacion en el medio. (2013). CHASQUI, 1-11.
Dagron, A. G. (s.f.). el cuarto mosquetero: la comunicación para el cambio social.
Juan Carlos Antequera Ripoll, R. O. (s.f.). La radio como dinamizadora de procesos sociales y culturales en Barranquilla-Colombia.
Rocha, R. (1997). LA RADIO EN EL SIGLO 21 La radio: reto democrático del siglo XX. Chasqui.
Nancy Szyszko, C. N. (s.f.). La radio en la escuela media como agente participativo. Buenos Aires.
Solari, I. d. (s.f.). Educomunicación: comunicación y tecnologías de la información en la reforma de la enseñanza americana.

martes, 5 de noviembre de 2019

TODOS... SOMOS RADIO

La radio apareció en Latinoamérica en los años veinte y para la década del cincuenta, se había convertido en un medio masivo que seducía a vastos grupos sociales. Su carácter estrictamente auditivo le permitió superar la barrera del analfabetismo de los inmigrantes del campo y conectarse con las tradiciones orales populares. La radio ha tenido que pasar por un proceso evolutivo, año tras años las innovaciones fueron cruciales para su mejora y pronta adhesión a la sociedad; debido a ello también el concepto del medio perdió sentido, carácter y el objetivo principal se fue desligando considerablemente. El concepto que se le atribuye a la radio, actualmente, se muestra como un instrumento masivo que emite información y que básicamente entretiene con un contenido monótono e insuficiente.

No solo es la forma en cómo emiten algo, sino la falta de calidad y productividad al momento de fomentar la participación de las audiencias, el problema tampoco es de los locutores, existe una razón particular y eso se evidencia por los estudios que se le hacen al público, definiéndolos como masa. Las creencias de los profesionales de la comunicación y el mercadeo acerca de las identidades personales, la constitución de grupos familiares y hogares, así como los mecanismos de conexión social han sido cambiantes y determinantes en la manera de programar e investigar sus audiencias, por ende, la variedad de programas radiales busca entretener desde diversos ángulos sin tener el mínimo interés en generar el empoderamiento. Los estudios de audiencias también se desligaron de su naturaleza.



Esta práctica profesional tiene como principal artífice a los actores comunicantes; ellos tienen la función de habilitar los espacios de dialogo y los canales de comunicación, incluso se considera al comunicador como el medio, para ello hacen uso del famoso “lenguaje radiofónico”, este proceso, en la radio, no sólo es palabra, es una trilogía interactuante de palabras, música y sonidos, inclusive hasta el programa más corriente  hace que los comunicadores radiofónicos recurran por lo menos al uso ornamental de la música para hacer más ágil la audición.  Sin embargo, uno puede tener buena voz, buenas iniciativas, saber de técnica y haber hecho cinco años de periodismo en la universidad. Pero si no siente algo por dentro, si no se mete en la magia del medio, si no disfruta el programa, nunca llegará a ser un buen radialista. Será un trabajador de radio, pero no un comunicador ni una comunicadora. Porque habla bien, pero no comunica. Otra situación carente en la radio hoy en día: pasión

Los pocos comunicadores que mantienen sus principios intactos, se comportan en el medio como un facilitador, pero también fueron adaptándose a los cambios técnicos, cada vez se innova bastante en las distintas programaciones radiales, este modelo de programación deriva de la actuación radiofónica de la emisora. Es un concepto que hace referencia a la estrategia empresarial de la emisora y al diseño narrativo del relato radiofónico en el tiempo. En la actualidad, la mayoría de las cadenas de radio disponen de la estrategia de multiproducto de programación. El punto que desvirtúa a este tipo de programaciones, es básicamente en quien los controla, por ello no es raro escuchar espacios radiofónicos donde su temática es absolutamente música.

Adentrándonos más a la aplicación correcta de este medio tan sofisticado, una de las finalidades del locutor es buscar seducir al oyente para reforzar su imaginación y capacidad para discernir, de esta manera su imaginación ve más allá que un simple conjunto de palabras, estando apto para debatir, crear juicios, rechazar prejuicios, obteniendo así una liberación de la mente y sus pensamientos. Hacer radio es seducir al oyente. La atracción puede darse con una noticia impactante, con un sketch cómico o la plática amena de una animadora. Todos los formatos sirven. El caso es establecer esa corriente afectiva del emisor hacia el receptor y viceversa. Por este motivo el lenguaje radiofónico es demasiado descriptivo, narrativo y sensual. “La radio mantiene abiertos los ojos de la mente”.
La radio —escribió McLuhan— es un medio eminentemente visual. Esto es posible porque los humanos no tenemos dos ojos. Tenemos tres. El oído también ve. O mejor expresado, el oído hace ver al ojo interior, a ese que llamamos imaginación. Los ojos de la cara pueden estar cerrados. El tercero, el de la mente, sigue bien abierto y espera que los demás sentidos —especialmente el oído— lo estimulen. El oído es el sentido más importante en este vasto medio radial. Su buen uso implica no solo la retroalimentación de lo que escuchan, sino la forma en cómo reaccionan o usan los contenidos que reciben.

De esta forma el carácter de este medio de comunicación depende del sentido al que se dirige. La personalidad de la radio no la establecen los radialistas, sino el oído humano, este sentido tiene un cómplice que es fundamental: la imaginación. Para desarrollar ambos aspectos es necesario que los mediadores (comunicadores), manejen el arte de hablar, que su herramienta; la voz, cuente con las condiciones necesarias para fomentar la activación de procesos en los radioescuchas. Esto implica: manejar un buen código para asegurar la trasmisión del mensaje, saber escuchar y ser empático.
En nuestra época la radio se ha ido tergiversando con sus respectivas funciones, moldeando las programaciones con fines netamente comerciales, dejando al oyente como un simple receptor e impidiendo la trasformación de las audiencias. El panorama es totalmente distinto si se habla de las radios comunitarias, ellos democratizan la palabra, en estas emisoras, el valor de la palabra, es hacer, que la gente interactúe, defienda, sustente y posea reacción para cuestionar su realidad, posiblemente de ese modo tomen acciones prontas, es decir, crear el cambio teniendo la iniciativa y voluntad.

En Canadá se conocen como radios comunitarias. En Europa prefieren llamarse radios asociativas. En África, radios rurales. En Australia, radios públicas. Y en nuestra América Latina, la variedad de nombres da cuenta de la riqueza de las experiencias: educativas en Bolivia, libres en Brasil, participativas en El Salvador, populares en Ecuador, indígenas en México, comunales aquí y ciudadanas allá… Cambian las zapatillas, pero no la bailarina. Porque el desafío de todas estas emisoras es similar: mejorar el mundo en que vivimos. Democratizar la palabra para hacer más democrática esta sociedad excluyente a la que nos quieren acostumbrar los señores neoliberales.

Las sostenibilidades de estos medios carecen de apoyo externo, muchos proyectos quedaron frustrados y no lograron establecerse en el seno de la comunidad. Particularmente en América Latina, la Iglesia Católica Progresista ha desempeñado un papel muy importante en su desarrollo, también hubo apoyo de instituciones no gubernamentales nacionales e internacionales. A diferencia de las radios privadas comerciales, no persiguen un fin de lucro. No tienen un dueño, sino que son gestionados de forma democrática y participativa por grupos de personas agrupadas en asociaciones civiles, vecinales, cooperativas, sindicatos, mutuales, etc. En la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, las radios comunitarias están contempladas dentro de prestadores de “gestión privada sin fines de lucro”. De este modo se diferencian de los medios públicos (estatales y no estatales) y de los privados comerciales.

En este contexto, la comunicación comunitaria de estos medios, no puede existir si no es en función de la dinámica social en la que se desarrolla, pero, cómo hacer para que haya sostenibilidad. En este proceso para lograr el equilibrio, los factores más importantes son: la sostenibilidad institucional, sostenibilidad social y sostenibilidad económica. Tomando en cuenta estos tres componentes, denotamos que son vitales para lograr un equilibrio para desarrollar procesos de comunicación participativa. En referencia a los institucional, esta consiste en temas de legislación, reglamentación y políticas estatales, que surgen por el riesgo de los medios masivos, quienes temen que estos medios puedan mermar su poder, a su vez también entra a tallar el tema de las licitaciones públicas para adquirir un espacio comunitario, que son ofrecidos al mejor postor, como si la libertad de expresión se subastara. Con respecto a la sostenibilidad social, tiene que ver con aspectos organizativos, culturales y lingüísticos, que son parte de la apropiación del proceso comunicacional, su vinculación con los actores sociales es lo que garantiza su permanencia en el tiempo y su consolidación. 


Finalmente, la sostenibilidad económica, se refuta en la legislación que generalmente limita las posibilidades de las radios a autofinanciarse mediante la publicidad. En ocasiones venden publicidad con la consigna de obtener ingresos en mejora del espacio radial entonces pueden captar publicidad comercial y trasmitirla, su finalidad no es el lucro, pero lucra para poder cumplir con su finalidad, aunque también recibe apoyo de la misma comunidad, de las iniciativas artísticas, culturales o de entretenimiento que fomentan. Por esa situación es que la sostenibilidad de las radios comunitarias necesita estar equilibradas en sus tres componentes

Las radios comunitarias, como precursores de la democratización de la comunicación, deben incluir la tecnología entre sus reivindicaciones, un claro ejemplo; es el matrimonio que tiene con el internet literalmente, esta combinación ha permitido romper el bloqueo de las agencias informativas, de las empresas disqueras, superar distancias y monopolios, intercambiar la producción radiofónica en todos sus formatos y temáticas. La mayoría de emisoras, incluso las pequeñas, ya cuentan con acceso a internet. Tal vez la mayor originalidad que brinda el internet, más que saltar la barrera espacial (cobertura planetaria), es la superación de la barrera temporal, de estar obligados al oír tal programa a la hora que se difunde. A la radio ya no se la lleva el viento. El internet permite escuchar los programas que nos interesan a cualquier momento, a esto se le conoce como internet a la carta. Ahora bien, el vínculo que también se ha desarrollado, son; telecentros y la radio comunitaria. Una relación que ha permitido en la intercomunicación una mayor rapidez y amplísima cobertura, en la información permite recurrir a fuentes más prurales y fiables, la educación y cultura combinadas con el internet, desarrollaron programas educativos de gran utilidad y el comercio ha potenciado los conceptos de negociación de los campesinos de zonas rurales.

En todo este conglomerado de situaciones, trasformaciones, aportes y relaciones; la tecnología, la comunidad, la radio y los comunicadores, hemos sido cada uno muy relevantes en este proceso. Por ello la dinámica actual significa un reto mayor al desempeñarse en el medio, debido al uso de la tecnología y las variaciones que implican, la radio toma un camino diferente, deja de lado la abertura de canales de diálogo, por optar exclusivamente al entretenimiento y la información maquillada. Pese al brusco cambio que ha sufrido la radio, existen personas que se dedican a innovar, promover y generar el empoderamiento en los actores comunicantes, ejemplo de ello son las radios comunitarias. La radio comunitaria sobrevive más allá de las dificultades que se atraviesa en su desarrollo, su financiamiento e incluso las barreras que impone el mismo gobierno. Con la meta intacta de contribuir en el desarrollo del pueblo, hacer radio es trascender y ver la profesión como una vocación. Trabajar con la radio significa integrar y revalorizar la cultura cotidiana de los jóvenes, donde los medios ocupan un lugar fundamental. A su vez, permite potenciar el vínculo con las nuevas tecnologías interactivas y los entornos digitales. Posibilita comprender el lugar estratégico de los medios en la construcción del escenario público y político y en la posibilidad del ejercicio democrático por parte de los ciudadanos.




VIDEO DIÁLOGO.-

https://youtu.be/sheFiJatG78

domingo, 13 de octubre de 2019

DEFINICIONES DE RADIO


  • Marshall McLuhan distinguía entre “medios calientes” y “medios fríos”, respecto del grado diverso de participación que el receptor presta a cada uno de los emisores según el soporte utilizado. El profesor Martínez Albertos, en referencia a esa distinción, explica que para McLuhan la radio es un medio caliente porque “la participación del público es baja, la definición de su mensaje es alta y exige una gran dosis de información y, además, la reacción que provoca es de carácter exclusivo”. Diseños de programas de radio – Autores; Miguel Ángel Ortiz, Federico Volpini. Pág. 24
  • El profesor de Juan Antonio González Martín, en un artículo publicado en febrero de 1994, alude a la radio como un medio indicial, sincrónico y de funcionamiento mixto, a veces cálido, a veces frio-útil para facilitar la participación del oyente. Diseños de programas de radio – Autores; Miguel Ángel Ortiz, Federico Volpini. Pág. 22 
  • La radio es un medio de comunicación de un solo soporte para transmitir mensajes: el sonido. Diseños de programas de radio – Autores; Miguel Ángel Ortiz, Federico Volpini. Pág. 22 
  • Habría que añadir, no obstante, que a menudo-y especialmente en la ficción: la radio es espectáculoen el que falta sentido de la vista- no es tanto la comprensión intelectual, distinta y completa del texto lo que importa, sino la sensación que este suscita y que conduce, precisamente, a su comprensión global. Diseños de programas de radio – Autores; Miguel Ángel Ortiz, Federico Volpini. Pág. 25 
  • Faus entiende por comunicación radiofónica “aquel producto escuchado a través del receptor que es únicamente comprensible e identificable en función de la capacidad de restitución del contenido semántico de los mensajes que tiene la grabación, por un lado, y la Radio, por otro, puestos en relación con el cuadro de referencias culturales y de experiencias del oyente”. Recuperado de: http://www.monografias.com/trabajos13/radio/radio.shtml#ra
  • Definición propia. - la radio, es el medio a través del cual, las personas se pueden entrelazar e interconectar sin necesidad de estar cara a cara, teniendo un amplio panorama para poder ser escuchados y comprendidos desde ambas perspectivas.